Puede que creas que la felicidad es tener trabajo, una casa, un coche, viajar a lugares insólitos, tener dinero de sobra… y puede, incluso, que en muchos momentos hayas tenido destellos de felicidad que achacas precisamente a eso.
Puede también que no tengas esas ‘cosas’ y creas que por no tenerlas no eres feliz.
Y puede también que las tengas y, aún así, no seas del todo feliz.
Y es que, evidentemente, esas cosas son importantes; porque en cualquiera de los casos, la felicidad es mucho más que eso. La felicidad es un estado interior, que no se consigue desde fuera.
Dicho de otro modo, la felicidad no se encuentra en el exterior, en lo que tienes o en lo que haces, sino en lo que eres.
Naciste para ser feliz, tienes ese derecho y, ¿sabes…?, si no lo eres, puedes elegir serlo, tengas lo que tengas y hagas lo que hagas.
La clave está en dejar de mirar y buscar fuera, y tornar tu mirada hacia dentro, reconocer el ser maravilloso que eres, reconocer tu grandeza, tu belleza…
Hemos heredado, nos han inculcado, hemos crecido y alimentamos unas creencias, que en muchas ocasiones no cuestionamos, y que lo único que hacen es incapacitarnos, negarnos o limitarnos.
Seas ama de casa, profesional, emprendedor, estudiante, empresario o funcionario, por encima de todo eres un ser humano (no un ‘hacer’ o un ‘tener’ humano) y, como tal, puedes deshacerte de todos los sentimientos y pensamientos inadecuados. Puedes recuperar la confianza en ti, sentir que vales, que puedes, que eres capaz, que eres suficiente, merecedor, que tienes derecho a pensar, sentir y expresarte libremente, que tienes a tu alcance un mundo infinito de posibilidades, que todo es posible, que eres inocente.
Se nos ha olvidado que el amor, la gratitud, la esperanza son los más potentes motores que existen. Todos queremos y necesitamos amor, de bebés, de niños, de adultos, de ancianos… Es lo que nos da la vida. Hemos de recobrar el amor por nosotros mismos. Al igual que no puedes dar lo que no tienes, también sucede que sólo puedes dar lo que tienes.
¿Te imaginas cómo te sentirías si recuperaras el amor por ti?
¿Si te sintieras amado/a?
¿Te imaginas cómo te sentirías si estuvieras anclado en la quietud?
¿Si sintieras paz en tu interior?
¿Si dejaras de luchar contra el ‘run-run’ interminable que invade tu mente?
¿Si nada de lo que pasara a tu alrededor te perturbara?
¿Si creyeras en ti?
¿Si vivieras instalado en el amor, la alegría y la gratitud?
Todo es posible si tú te lo permites y si decides ir a por ello.
Yo te puedo ayudar a conseguirlo.
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